MARCO HISTORICO:

El núcleo urbano que se pretende rehabilitar, comenzará a desarrollarse en 1959, con la construcción de la barriada 26 de Febrero por la Jefatura Provincial del Movimiento, con el fin de otorgar viviendas a los chabolistas del Arroyo del Cuarto afectado por las inundaciones de diciembre de 1958. Esta primera acción y las dos siguientes: barriada la Virreina 2n 1960 y la Palmilla en 1964, habrán de contemplarse como parte de una cierta política asistencia para-oficial: las viviendas se construyen con fondos de las denominadas Campañas de Caridad y aportaciones del Ministerio de la Vivienda, otorgándose a poblaciones procedente de chabolas, autoconstrucciones o sectores urbanos afectados por algún plan parcial (El Ejido 1962).

La Barriada 26 de Febrero debe inscribirse en un momento contradictorio del planteamiento: la transición del urbanismo ruralizante del periodo autárquico a las concesiones funcionalistas.

Las siguientes acciones son análogos planteamientos urbanísticos, los realizará el Patronato Benéfico "Nuestra Señora de la Victoria", Este organismo tenía como función la erradicación de las Viviendas marginales. En 1960 constituirá la barriada de la Virreina, para población con procedencia diversas (chabolas y cuevas del Ejido, Plaza de Santa María y Barrio del Perchel), y ya en 1964 la Barriada de la Palmilla.

Aspectos Políticos:

Las primeras construcciones realizadas en la zona, se remontan a 1949, donde se construyen viviendas, alrededor de tina fábrica de yeso, que daría origen a un núcleo de basta 200 viviendas denominadas Las Yeseras. Así, nos vemos remontados políticamente a los finales de la Guerra Civil Española en .1939, con la derrota del ejército republicano y la victoria de los sublevados, que impondrían la dictadura encabezada por Francisco Franco, hasta 1.975, que determinará una forma. de gobierno basada en el centralismo político, la alianza de los poderes fácticos, y la pérdida de los derechos fundamentales, que regían en. la Segunda República en la. Constitución de 1931.

Analizamos cómo los diferentes periodos del núcleo se enmarcan en un sistema político dictatorial, que dejará sus huellas tanto en la ejecución de las construcciones (política para-oficial que originó las barriadas 26 de Febrero, Virreina y la Palmilla), como en las políticas que se desarrollaron (intervencionista al principio y de apertura al sistema capitalista después).

El poder planificador crece sobre el municipio (Ayuntamiento de Málaga), mientras que la puesta en ejecución de las viviendas vienen a través de órganos derivados del poder centralista, que normalmente será el instituto Nacional de la Vivienda. Vemos que las construcciones se ajustan a una política para-oficial y otra estatal intervencionista. Las primeras con el objetivo de paliar las necesidades de vivienda, las segundas para alojar a los que antes fueron desalojados para permitir el desarrollo económico que el "boom" turístico despertará en las empresas inmobiliarias caracterizadas por su gran agresividad especulativa.

Tanto el Primer período corno el segundo se dan con la ausencia de la intervención municipal, dado que hasta 1964 no existían proyectos a los cuales se pudieran acoger las construcciones del Núcleo (el Plan González Edo, tuvo una reducida reducción al ser anulado por sentencia del Tribunal Supremo en Agosto del mismo años), en 1971. en el Segundo periodo, con el Plan General de Ordenación.. (P G.O.) se dará una normativa municipal y la desatención total por parte del Instituto Nacional de la Vivienda. Analizarnos pues, dos momentos: antes de .1971 donde no existían o no eran aplicables de forma directa las planificaciones y proyectos municipales, y después de 1971. con el P.G.O., en el cual, el instituto Nacional de la Vivienda, que pasaría en la Democracia a ser el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (M.O.P.U) desatiende la normativa municipal. Este desacato se realizó concretamente en cuanto a:

Aspectos económicos:

Tras la II Guerra Mundial y aún sufriendo las consecuencias de la Guerra Civil, España se regenera lentamente en su economía. Desde 1955 a 1965, Málaga también registra el aumento económico al que se somete España, con las connotaciones especiales que supondrían el establecimiento del sector turístico y el "boom" inmobiliario de los 60.

En este momento Málaga no se halla en disposición de ampliar sus limites urbanos, se encuentra desprovista de espacios donde situar y conectar los nuevos núcleos, así como de planificar el proceso.

Este momento coincide con la apertura económica de España al capitalismo financiero, donde no se da el control municipal porque no interesaba a las inmobiliarias tal intervención. Pero existía el problema expansivo de la ciudad.

La tradición cultural y social de Málaga la había dotado de un sistema de aumento lento basado en la autoconstrucción, dotando de una malla a urbana difícil de atravesar. Se planearon proyectos específicos, en concreto el de Alameda, que rompería parte de las barriadas tradicionales de Trinidad y Perchel, para proyectar hacia fuera la ciudad. La especulación del suelo haría el resto para desplazar la antigua periferia hacia los exteriores (una de cuyos puntos sería Palma-Palmilla) que tendría como resultado la destrucción total de la barriada típica de la Malagueta (Plan Parcial La Malagueta, 1966) y el avance de la ciudad sobre el mercado.

Existen dos momentos constructivos en la ciudad: uno autárquico, y otro funcionalista. Sólo se activan los agentes públicos para facilitar el proceso, ejerciendo presión jurídica al dotar de carácter planificador a aquellos proyectos especulativos más graves y, de otro lado, eliminando las evidentes y graves diferencias que se manifestaban con respecto al mercado inmobiliario, donde se evidenciaban clases sociales hábiles para este mercado y otras desheredadas de capacitación financiera para acceder a este mercado. La administración pública, no obstante, no interviene de forma general, sino asentada en zonas, de fuerte especulación del terreno (Trinidad, Perchel, Malagueta), que no están dotadas de recursos que les permitan el acceso a viviendas dignas.

Es así como el núcleo Palma-Palmilla recoge a aquéllos cuyos ingresos no les permiten acceder al mercado de la vivienda, pero principalmente a aquellos que dentro de este grupo, dificultan la expansión de la ciudad.

Aspectos sociales:

La Málaga de los 50 se transforma rápidamente. La población acelera su aumento vegetativo a la vez que recibe a la población procedente del éxodo rural. Ello produce el asentamiento de la población en viviendas de autoconstrucción de mala calidad, así como la abundancia de chabolismo.

Los núcleos se establecen por todo el contorno de la ciudad: Camino viejo de Churriana, Cortijo del Moro, Puente "Los Morenos", Torremolinos, Tiro Pichón, Mangas Verdes, Playas de San Andrés y la Misericordia, Campanillas, etc.

Estas categorías agravan la ya acuciante situación de las viviendas malagueñas: corrales y corralones, pisos realquilados, etc. Población mal asentada que dotará de mano de obra barata al sector de la construcción principalmente y turístico después.

La población que accede a las viviendas de Palma-Palmilla, lo hacen de distinta forma: los habitantes de 26 de Febrero, Virreina y la Palmilla será a través de su compra, mientras que la Palma, 720 Viviendas y U.V A. La palma será a través de la política asistencial ministerial.

No obstante, tanto unos como otros, tendrá una característica común el lugar de procedencia, que a groso modo se puede decir que provenían de Málaga capital, pueblos de la provincia y de emigrantes de fuera de ésta.

Aspectos culturales:

Recoge diferentes niveles aportados por sus pobladores, con la característica común de constituirse en un barrio dormitorio, cuyos habitantes son de distinta procedencia, tanto físicas como culturales, tan dispares como lo pueden ser la de los antiguos pobladores de los barrios en nuestros días típicos (Trinidad, Perchel, Carretería, etc.) y los habitantes procedentes del examen rural.

Otra consideración es el medio físico y de servicio de la zona, que dará un giro de consideración al desarrollo normal de la barriada. Así tenemos que dentro del núcleo o se establecieron servicios ningunos de establecimientos comerciales, lo que originó el surgimiento de los mismos en zonas o previstas para este fin. Este proceso fue diferente según la cultura de los habitantes y las posibilidades de las edificaciones, resultando el emplazamiento de éstos en:

Se establece un programa similar al de cualquier barrio malagueño, con la denotación espacial de ilegalidad y la existencia de "chiringuitos".

Como característica común a todos, será el aumento del precio de los productos debido a la escasez de establecimientos, así como la baja calidad e ilicitud de los establecimientos. Como nota histórica tenemos que decir que en un principio se daba con frecuencia la venta ambulante en "Mercadillos", así como la venta desde vehículos provistos de lo necesario y cuyo origen se sitúa en la venta y reparto de los productos en las aldeas y cortijadas de los Montes de Málaga.

ANALISIS DEL TERRITORIO

En este apartado reflejaremos la realidad física del barrio o elemento de estudio constituido por el núcleo Poblacional Palma-Palmilla, que engloba las barriadas del Distrito Municipal n0 5 de Málaga, 26 de Febrero, La Virreina, y La Palmilla enclavadas (localizado) al norte de la ciudad de Málaga, en las faldas del monte "Cerro Coronado", y limitado por los muros de canalización del río Guadalmedina, la Avenida Buñuel y los inicios de los Montes de Málaga.

Se encuentra física y perceptivamente marginado de la estructura urbana de Málaga, aunque cada vez menos, dada la expansión póblacional y comercial que experimenta la ciudad por los polos. Su percepción por el resto de los habitantes malagueños es negativa, por considerarse que el núcleo es el lugar de asentamiento primordial de las diferentes conductas antisociales que se producen en Málaga, lo que hace que siga existiendo, sino una barrera arquitectónica, sí psicológica, al menos.

ANÁLISIS DE LA POBLACIÓN

La presente zona a estudiar se compone de una población procedente de barrios populares y zonas tradicionalmente habitadas (chabolas y cuevas del Arroyo el Cuarto, El Ejido, Plaza Santa María y barrio del Perchel) que como consecuencia de la evolución urbana de Málaga ha transformado su posición central en periférica.

Nos encontramos así ante una Comunidad periurbana, ya que se encuentra dentro del casco urbano pero en los límites de la ciudad de Málaga.

No coincide la población real con la censada, siendo la real mucho mayor que la censada debido esto a que se trata de una población flotante.

No existe homogeneidad social: los diferentes niveles de renta, posición en el aparato productivo o la pertenencia racial, inciden en el fenómeno de estratificación social.

El tipo fundamental de economía que impera en la población activa del núcleo que estudiamos está basado en el sector de la construcción y en la hostelería, lo que pone de manifiesto a nivel del núcleo urbano y de las barriadas más antiguas, la dependencia de la población, con respecto al modelo económico generado a partir de los años 60, demostrativa de una cierta desintegración de la fuerza de trabajo, más visible aún si recordamos el escaso nivel de cualificación de la misma, situación que se encuentra en la base del paro friccional existente, es decir, importantes sectores de la población activa (real o potencial) no posean el nivel de cualificación necesario para reconvertirse y efectuar sus funciones laborales en otros sectores o subsectores económicos.

Por otra parte cualquier investigación sobre los niveles de paro laboral en las barriadas y en sus diferentes modalidades, debe tener presente una cierta metodología peculiar por la presencia de importantes porcentajes de población gitana, cuyos modelos de actividad económica no pueden considerarse "normales".

También observamos la escasa incorporación de la mujer a las labores productivas y el desempeño de algunas actividades que no están reflejadas en el censo (limpieza, servicio domestico por horas, venta ambulante,...).

Estas barriadas (Virreina, 26 de Febrero y Palmilla), si observamos el espacio construido se realizan en un momento de indefinición del planteamiento y del modelo arquitectónico a elegir. Se trata de bloques de viviendas de 5 plantas (29 por bloque) con tipología exacta, plantas en "H" que se disponen a veces en batería, en doble "H", unidos lateralmente sin que en ningún momento, podamos definir un cierto tipo de organización del espacio, tratándose más bien de una adecuación a las características físicas del terreno.

Estas 3 barriadas (Virreina, 26 de Febrero y La Palmilla) están constituidas por diferentes núcleos que suman un total de 1460 viviendas, construidas en diferentes momentos entre 1959 y 1964, situadas al norte de la ciudad de Málaga, entre el río Guadalmedina y el Monte del Cerro Coronado.

Al este linda con la finca de la Virreina, al Oeste y Norte con el Cerro Coronado y al Sur con la barriada de la Palma.

Mientras que 26 de Febrero y Virreina se encuentran juntos y sin difícil de delimitar entre ellas, están claramente separadas de la barriada de la Palmilla por un afluente del río Guadalmedina que divide este espacio cerrado en dos zonas claramente diferenciadas.

ANALISIS DE LOS RECURSOS

Dentro de esta variable a estudiar, analizaremos los distintos servicios y equipamientos con que cuenta la zona.

Cabe decir que paralelamente a la construcción de las viviendas se realizaron algunos equipamientos tales como los transportes colectivos, comercios, bares, servicios sanitarios... sin que estos tengan ningún tratamiento.

Cuando se diseño el barrio no se tuvo en cuenta la construcción de locales comerciales, por lo que las tiendas que existen se encuentran aprovechando los bajos de los edificios, en detrimento de buenos comercios y de la existencia de un mejor número de viviendas. No cuenta con zonas verdes, ni de recreo.

Infradotado de equipamientos colectivos, trayendo como consecuencia, el desarrollo de equipamientos espontáneos, la ausencia de equipamientos comerciales, y las deficiencias de los existentes (Mercado de la Palmilla) ha sido contrarrestada por la aparición de comercios minoristas en los bajos de los bloques, o en los propios pisos, los pisos-tiendas, mercados semanales, muy parecidos a los que pueden verse en ciertas zonas rurales, o la venta ambulante con camiones u otros tipos de transportes. Este comercio minorista se complementa con los bares, y establecimientos análogos que pueden observarse en las diferentes barriadas construidos con materiales de deshecho, que son los centros de reunión y comunicación de los vecinos.

Málaga, 9 de noviembre de 2000

 

Fdo.: Fco. José García Vigo