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Del despoblamiento del interior al 'boom' del litoral Un 58%. Eso es lo que ha crecido la población de la provincia en los últimos treinta años, pasando de los 989.910 habitantes censados en los 99 municipios (Torremolinos aún no se había segregado de la capital) existentes en 1979 al 1.563.261 registrados -a 1 de enero de 2009- en el centenar de localidades de Málaga, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La comparativa demográfica de estas tres décadas revela que los municipios de la franja costera han experimentado un importante crecimiento mientras que el interior ha perdido población, sobre todo, los pequeños municipios de la Serranía de Ronda y la Axarquía. Así, según los datos, Mijas es la ciudad que ha experimentado un mayor crecimiento al casi quintuplicar su población (un 470%), seguido de Rincón de la Victoria, que ha visto crecer sus habitantes por cuatro (un 410%), Benalmádena (390,4%), Alhaurín de la Torre (un 378%) o Benahavís (244,4%). En el lado opuesto, el pueblo que, porcentualmente, más residentes ha perdido es Parauta (64,4%), seguido de Genalguacil (56,4) y Cartajima (50,6), todos ellos en la zona del Valle del Genal, una de las peor comunicadas de toda la provincia. Le siguen Salares (49,7%) en la zona de la Axarquía y Montejaque, en la serranía rondeña. La búsqueda de mejores oportunidades de empleo (principalmente en el turismo y la construcción, al ser una población escasamente formada) y de mayor bienestar social son las causas que explican esta situación. Carmen Carvajal, profesora de Geografía de la Universidad de Málaga, explica que este fenómeno hay que diferenciar dos momentos. De un lado el despoblamiento del interior que se produce en los últimos veinticinco años del pasado siglo y el asentamiento de estas personas, fundamentalmente jóvenes, en la franja litoral y en las localidades del cinturón de la capital. De otro, el inicio del siglo XXI viene marcado por la llegada de extranjeros (de la UE y no comunitarios) que han venido a trabajar y se han fijado en la costa. «En otro orden, tenemos el extranjero residencial que se ha asentado en el litoral, pero también en el interior, donde, ha frenado, en parte, la pérdida de población en esos pequeños municipios», apunta esta experta. Unos datos sobre la inmigración que corroboran las cifras del INE, ya que entre 2002 y 2007 la población extranjera como mínimo, se había duplicado en casi todos los pueblos malagueños. El dato es elocuente. Pero hay más, casi la mitad de los pueblos -en concreto, 48- quintuplicaron al menos su cifra de foráneos en el periodo referido. Carvajal añadió que entre la capital y Estepona -ochenta kilómetros lineales- reside el 70% de los extranjeros residentes en la provincia. En el caso de la capital, la profesora Carvajal incide en varias características que han definido su evolución demográfica. Por una parte, el hecho de que los jóvenes de la capital, por el precio de las viviendas se han tenido que marchar a municipios del área metropolitana (las denominadas ciudades dormitorios) a vivir. De otro el incremento en el número de extranjeros censados en Málaga, lo que la ha situado como la ciudad con mayor número de residentes extranjeros. Una población se ha asentado, principalmente, en el Centro Histórico y la ciudad construida (los barrios de Cruz del Humilladero, Palma-Palmilla, Carretera de Cádiz o la zona este), mientras que la población nacional se ha ido estableciendo en las zonas de expansión. A modo de conclusión, esta profesora de la Universidad malagueña incidió en que los pueblos del interior están «muy envejecidos», que los ritmos de crecimiento del inicio del siglo XXI que han sido «desconocidos» se estabilizarán y que la llegada de extranjeros a los municipios del interior ha supuesto «un enriquecimiento» por lo que representan en las relaciones humanas.
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