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El Ministerio de Educación reconoce la labor del IES Guadalmedina, en la Palma-Palmilla, y su esfuerzo por iniciar actividades para mejorar el rendimiento escolarIGNACIO A. CASTILLO. MÁLAGA
Este centro ha sido premiado por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte por desarrollar acciones dirigidas a la compensación de desigualdades en el ámbito escolar. La convocatoria, de ámbito nacional, ha premiado a un total de seis centros de los que tres han sido andaluces y el malagueño ha quedado en segundo lugar, en la categoría de Secundaria. Además de conseguir 28.000 euros como dotación económica, esta distinción supone un renovado estímulo para estos profesores que han apostado a ciegas por su instituto y sus alumnos. Diego Palacios es el jefe de estudios y el coordinador de estos programas. Explica que el cien por cien de sus alumnos residen en el entorno. "Y consideramos que, en su totalidad, es alumnado de compensación educativa, con necesidades de apoyo educativo, por desventaja sociocultural". "Y somos conocidos como el instituto malo de La Palma-Palmilla, y los padres no nos quieren. Con este premio comprobarán cómo el trabajo que se realiza en el instituto está teniendo sus frutos y está encaminado a corregir las situaciones desfavorables del alumnado por factores sociales, económicas, culturales o étnicas", explicó. Pero este edificio, que ha sido rematado con esta distinción, tiene unos cimientos sólidos que se asientan en la ilusión del claustro de profesores. Por ello, la directora, Ana García Pulido, quiso destacar, y agradecer a la vez, el papel fundamental desarrollado. Aunque, al principio, la mayoría de los profesores, como eran interinos, cambiaban de destino año tras año. "Se renovaban hasta quince o veinte profesores al final de cada curso", recuerda. Desde el inicio de la andadura del instituto se han llevado a cabo distintos planes de actuación, adecuando la metodología didáctica, experimentando con nuevas iniciativas... debido a las innumerables necesidades y dificultades que presentan tanto el alumnado como sus familias. "Han sido diez años de pruebas, de cambios, de ir incorporando a la práctica docente ciertas cuestiones que iban funcionando a la vez que se descartaban otras que no lo hacían", añade Palacios. Esto ha permitido que los alumnos hagan sus deberes, cuando no tenían hábito de estudio, que cada año sean más los alumnos que terminan Secundaria y no abandonan de forma prematura, e incluso continúan haciendo Bachillerato o ciclos formativos de grado superior; y, del mismo modo, se ha logrado que disminuyan los conflictos en las aulas. Los centros podrán destinar el importe de los premios a la organización de actividades de carácter escolar, extraescolar o complementario para la atención al alumnado que se encuentre en situación desfavorable, así como para la coordinación y cooperación con otras instituciones y organismos, o la orientación y formación de las familias que revierta en la integración del alumnado. También se podrá emplear en la realización de materiales específicos para la atención del alumnado, el incremento de los fondos bibliográficos o la formación específica del profesorado en la materia.
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